Por: Ceballos Trejo Milagros, Navarro Calbet, Micaela, Ramos Rey Morena.
El pasado 3 de junio, miles de personas volvieron a ocupar las calles de Córdoba en el marco de una nueva movilización de Ni Una Menos. A once años de aquella convocatoria histórica que nació tras el feminidio de Chiara Páez, la consigna mantiene su vigencia frente a una problemática que continúa cobrando vidas en todo el país.
La marca Reunión a organizaciones feministas, estudiantes, sindicales y sociales que reclamaron políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar las violencias por motivos de género. Más allá de la movilización, la jornada volvió a poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa a la sociedad argentina desde hace más de una década: ¿por qué siguen ocurriendo los feminidios?
La persistencia de estos números evidencia que la violencia machista no constituye una serie de hechos aislados, sino una problemática estructural que atraviesa distintos ámbitos de la vida social. Las denuncias por violencia familiar, los intentos de feminidio, el acoso y las desigualdades de género forman parte de un entramado que continúa afectando la vida cotidiana de millas de mujeres y diversidades.
En ese contexto, la movilización del 3J volvió a funcionar como un espacio de memoria, reclamo y reflexión colectiva. A once años del primer Ni Una Menos, las calles volvieron a recordar que detrás de cada cifra hay una historia, una familia y una ausencia. El desafío, sostienen las organizaciones, sigue siendo construir una sociedad donde ninguna persona vea vulnerado su derecho a vivir una vida libre de violencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario