Por: Meribel Gutiérrez
Eran las 17:40 cuando llegué a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, en plena Manzana Jesuita. Ya desde el Colegio Nacional de Monserrat se olía esa peculiar tensión que solo puede dar la época de elecciones.
En el día de hoy, un nublado 21 de mayo, es el último día de las elecciones universitarias; elecciones especiales porque no solo elegimos centro de estudiantes y representantes del Consejo Superior y Directivo, sino que también votamos rector y vicerrector para nuestra querida universidad.
Distintos miradores adornaban la peatonal, iniciando por el Movimiento Universitario Cordobés, Hacemos y Feministas en Derecho, seguidos por Patria Justa, enfrente SOMOS y, más allá, UPAU unida con UPL y Franja Morada, la actual conducción del centro de estudiantes.
Al entrar, todos, y no exagerado, todos preguntaban si había votado o no. Me sentí extraña al pronunciar tantos "no, no soy de esta facu" y que, aun así, llegaran a regalarme alfajores. Militantes por donde vieras, pero había un detalle importante: todos tenían las remeras o buzos al revés o tapando los logos.
El primer edificio que me atrajo fue el Museo Histórico de la UNC. Al parecer, no pude pasar por alto la emblemática estatua de Fray Hernando de Trejo y Sanabria que, por lo que averigüé, financió con su herencia y su vasta biblioteca para que construyeran el colegio que, años después, se conocería como la Universidad Nacional de Córdoba.
| Fuente: Meribel Gutiérrez |
Al salir, pude entrevistar a Inés Pioli, la presidenta hasta ese momento del centro de estudiantes de la Facultad de Derecho y militante de Franja Morada. Me contó un poco de cómo vivían estos días, sorprendiéndome con su testimonio.
“Desde nuestra agrupación siempre tratamos de que sea lo más pacífico posible, de hecho en esta elección se garantizó que los estridentes puedan ir solos en los espacios de votación para dar lugar a esa reflexión personal tan necesaria”,
pronunció la estudiante de Derecho. Pese a sus palabras, me desconcertó que también habló de la violencia que quizás no vemos por parte de otras agrupaciones, como pisadas de talones, chicles en el pelo y agresiones físicas y verbales, rozando incluso lo racista.
Aunque también me contó de las principales propuestas que tenían para mejorar la cursada de los estudiantes de Derecho. Entre las propuestas del centro que nombró Inés, estaban una facultad más académica de acuerdo a su formación con una reforma del plan de estudios, flexibilidad respecto a correlativas, una facultad más accesible con un portal digital de trámites para agilizar los procedimientos administrativos y, finalmente, un espacio más habitable y con fondos destinados a dar valor a los espacios para una cursada más amena.
Ante el discurso, me llamó mucha la atención la violencia que ocurría en estos días, pese a ser recibida con cordialidad en este nuevo espacio. Acto seguido, entrada al edificio de la calle Obispo Trejo. Su estructura era abismal, llena de escaleras en donde militantes de distintas agrupaciones esperaban a futuros votantes.
Luego de dar una larga vuelta por el espacio, exploré incluso su centro de estudiantes, adornado con los lemas "Amo Derecho" y "Todo el día, todo el año junto a vos".
Finalizando la travesía por este nuevo espacio, tras conocer nuevas personas y parte de su mundo durante estos días tan importantes, decidió partir a Ciudad Universitaria, pensando acerca de las diferentes realidades de un estudiante de Derecho y de un estudiante de Comunicación. Ambas facultades se enfrentaron a hechos como un nuevo plan de estudios, buscando una cursada más cómoda y abierta al alumno. Después de todo, con diferencias y similitudes, todos somos estudiantes de una universidad pública y gratuita, teniendo que seguir en la lucha por nuestros derechos.
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