A 11 años del primer Ni Una Menos
Córdoba marchó con un nombre en la voz: justicia por Agostina Vega
Los cánticos, los carteles y los testimonios de quienes participaron transformaron el centro de la ciudad en un espacio de memoria, reclamo y resistencia frente a las violencias de género.
El centro de Córdoba volvió a teñirse de violeta este 3 de junio. Una llovizna persistente acompañó la tarde, obligando a muchas personas a desplegar paraguas de distintos colores antes del inicio de la movilización. Sin embargo, el clima no impidió que cientos de personas se reunieran una vez más para reclamar el fin de las violencias de género y exigir justicia por Agostina Vega. Once años después de aquella primera movilización que dio origen al movimiento Ni Una Menos en Argentina, las calles volvieron a llenarse de voces dispuestas a marchar.
Poco antes del inicio de la marcha, la concentración comenzaba a crecer sobre las calles del centro cordobés. Estudiantes, organizaciones feministas, familiares de víctimas y vecinos llegan con carteles, banderas y pañuelos violetas. Algunas personas sostenían fotografías de Agostina; otras levantaban carteles con nombres de mujeres víctimas de feminidios. Los bombos marcaban el ritmo de la espera mientras el murmullo de las conversaciones se mezclaba con abrazos, reencuentros y paraguas que se abrían y cerraban al compás de la lluvia intermitente. A pesar del cielo gris y del frío, nadie parecía dispuesto a volver a sus casas. La lluvia no alcanzó para vaciar las calles.
Este 3 de junio no fue una fecha más. Se cumplieron once años de la primera marcha de Ni Una Menos, surgida en 2015 como respuesta al feminidio de Chiara Páez y convertida desde entonces en una de las expresiones más importantes del movimiento feminista argentino. En Córdoba, la jornada también estuvo atravesada por el reclamo de justicia de Agostina Vega, cuyo caso conmocionó a la sociedad cordobesa.
Poco después de las seis de la tarde, la columna comenzó a avanzar. Los cánticos se hicieron cada vez más fuertes y resonaron entre los edificios del centro. "Ni una menos, vivas nos queremos", "Justicia por Agostina" y "El Estado es responsable" fueron algunas de las consignas que acompañaron el recorrido. Cada paso parecía unir el reclamo histórico del movimiento feminista con el dolor y la indignación que atraviesa a la comunidad tras el asesinato de la adolescente cordobesa.
A medida que la columna avanzaba, las consignas se multiplicaban. a los pedidos de justicia por Agostina Vega se sumaban críticas dirigidas al gobierno nacional de Javier Milei y reclamos por el fortalecimiento de las políticas públicas destinadas a prevenir y abordar la violencia de género. También se escucharon cuestionamientos al Ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, a quien distintos sectores responsabilizan por las falencias en materia de protección y prevención.
"Estamos aquí porque no queremos que haya otra Agostina", expresó una de las manifestantes durante la movilización. Otro participante sostuvo que "seguir saliendo a la calle es una manera de mantener viva la memoria de quienes ya no están y exigen respuestas concretas".
Los carteles permitían reconstruir distintas demandas: mayor acompañamiento estatal para las víctimas, acceso a la justicia, educación con perspectiva de género y políticas públicas efectivas para prevenir la violencia. Sin embargo, el nombre de Agostina apareció una y otra vez escrito con letras grandes, en pancartas improvisadas y en las voces de quienes exigían justicia.
Al llegar al punto de cierre, el sonido de los bombos dio paso a la lectura del documento final. El silencio con el que muchas personas escuchaban contrastaba con la energía que había acompañado la marcha durante todo el recorrido. Algunas personas se abrazaban; otras levantaban sus carteles una vez más. Los paraguas, todavía abiertos, parecían convertirse en otro símbolo de la jornada: la lluvia había estado presente durante gran parte de la movilización, pero no había logrado silenciar los reclamos ni disminuir la convocatoria.
Como cronista, recorrer esta movilización, permitió anunciar que detrás de cada consigna existen historias atravesadas por por el dolor, pero también por la organización colectiva y la esperanza de transformar una realidad que continúa generando preocupación. Más allá de las diferencias políticas o de las diversas demandas expresadas, el reclamo contra las violencias de género volvió a ocupar el espacio público ya interpelar a la sociedad en su conjunto.
Once años después del primer Ni Una Menos, las calles volvieron a llenarse de historias, reclamos y memorias. La movilización terminó, pero el mensaje permaneció en el aire: la lucha continúa mientras siga existiendo una sola víctima de género y mientras haya familias esperando respuestas y justicia. Este 3 de junio, bajo un cielo gris y entre paraguas levantados, Córdoba volvió a marchar para decir que ninguna vida debe convertirse en una estadística y que el nombre Agostina Vega no será olvidado.
Fuente: Echavarría Camila Belén
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